La rápida implantación de las Nuevas Tecnologías de Información y la Comunicación (NTIC) en todas las esferas de la sociedad, no ha permitido que las familias y educadores/as podamos acompañar a l@s menores en un uso crítico y responsable de las mismas. En parte, es posible que incluso nos hayamos desentendido.
La frecuencia de actualización y el ritmo vertiginoso con el que evolucionan las NTIC, nos generan estrés, frustración y miedo. El resultado es una actitud de no intervención y abstención educativa en este ámbito que se traduce en comentarios como el mencionado en la encuesta: “no podemos hacer nada porque saben más que nosotr@s”. Esto no es del todo cierto, los menores sólo dominan un cierto uso de las NTIC y algunas herramientas concretas, pero les falta tener una visión amplia e integral y desconocen otras herramientas y usos.
No pensemos que las NTIC han traído un panorama repleto de riesgos propios. Los múltiples agentes de socialización: familia, instituciones
educativas, mass media… nos trasmiten valores de competencia e individualismo, donde la violencia esta presente constantemente y no solo no es cuestionada sino que a veces se premia. Las NTIC, como herramientas que son, en muchas ocasiones sólo cumplen un papel reproductor de estos valores y agentes de socialización.